La inteligencia artificial puede ayudar a tu equipo a trabajar mejor. Pero aprovecharla requiere algo más que permitir su uso: hay que decidir qué herramientas contratar, qué información se puede compartir y qué derechos tiene la empresa sobre el trabajo realizado.
Imagina que le pides a una persona de tu equipo preparar una propuesta comercial. La entrega antes de lo esperado, bien presentada y lista para revisar. Después descubres que utilizó una herramienta de inteligencia artificial.
Hasta ahí, podría ser una buena noticia.
La conversación cambia cuando preguntas qué información del cliente compartió, en qué cuenta trabajó y dónde quedaron guardados los archivos. También aparece una duda menos evidente: ¿qué derechos tiene tu empresa sobre esa propuesta?
No se trata de desconfiar de quien encuentra una forma más eficiente de trabajar. Se trata de tomar decisiones antes de que una herramienta, una cuenta personal o un procedimiento que nadie más conoce se vuelva indispensable para el negocio.
¿Qué es el shadow AI?
El término shadow AI, o inteligencia artificial en la sombra, se refiere al uso de herramientas de IA sin aprobación o supervisión formal de la organización. Puede incluir desde un asistente para redactar correos hasta una aplicación que analiza documentos internos. Lo que lo caracteriza no es la marca, sino que su utilización queda fuera de los controles establecidos por la empresa. IBM
Para entenderlo, piensa en alguien que necesita responder una consulta difícil y copia los antecedentes en una plataforma que encontró por su cuenta. La intención puede ser resolver el problema; lo que falta es una decisión empresarial sobre cómo hacerlo.
Por eso, una pregunta útil para el empleador no es solamente «¿quién está usando IA?», sino «¿para qué la estamos utilizando y bajo qué condiciones?».
Las ventajas existen, pero hay que medirlas en el trabajo real
Preparar borradores, resumir información, ordenar documentos o explorar alternativas para una presentación son usos posibles de la IA generativa. La propia Superintendencia de Seguridad Social los contempla en su política institucional, sujetos a revisión y resguardos de seguridad. SUSESO. Gobierno de Chile
También hay evidencia de mejoras en tareas específicas. Un estudio publicado en 2025 en The Quarterly Journal of Economics, que analizó la incorporación de un asistente de IA entre más de 5.000 agentes de atención al cliente, encontró un aumento promedio del 15 % en los problemas resueltos por hora. Los efectos variaron entre trabajadores y los beneficios fueron mayores entre quienes tenían menos experiencia. Es un resultado de esa implementación, no una promesa de productividad para cualquier empresa. OUP Academic
Para una pyme, recomendamos empezar por tareas concretas: preparar una primera versión de una propuesta, ordenar preguntas frecuentes o documentar un procedimiento. Después, comparar el resultado con la forma habitual de trabajar.
La evaluación debería considerar el proceso completo. No basta con que el borrador aparezca rápido: también cuentan el tiempo de preparación, la revisión, las correcciones y la calidad final.
Lo mismo ocurre con los costos. Al evaluar una contratación, conviene sumar las licencias, la capacitación y la administración del servicio. La pregunta no es cuánto contenido puede generar la herramienta, sino si permite entregar un mejor trabajo con un uso razonable de los recursos.
Los riesgos que el empleador no debería pasar por alto
Compartir información sin haber evaluado las condiciones
No es lo mismo pedir ideas para una publicación que cargar una planilla de remuneraciones, antecedentes de una denuncia o documentos confidenciales de un cliente.
El uso no supervisado de IA puede exponer información de la organización a servicios que no han sido evaluados. Ese es uno de los riesgos asociados al shadow AI. IBM
Nuestra recomendación es definir qué información puede utilizarse, con qué herramienta y para qué finalidad. La autorización para redactar textos públicos no debería interpretarse como permiso para cargar cualquier archivo.
Aceptar una respuesta porque parece convincente
La IA generativa puede producir contenido incorrecto y presentarlo de manera verosímil. El Instituto Nacional de Estándares y Tecnología de Estados Unidos, NIST, incluye estas respuestas inventadas entre los riesgos que deben gestionarse. NIST
En una situación hipotética, eso podría significar enviar una cotización con condiciones equivocadas o utilizar una referencia normativa que no corresponde.
Por eso, recomendamos asignar una revisión proporcional a las consecuencias del error. Una propuesta de título no necesita el mismo control que un cálculo de remuneraciones o una comunicación contractual.
Crear dependencia de una cuenta o de una sola persona
Supongamos que alguien desarrolla un procedimiento útil para preparar informes, pero deja las instrucciones y los archivos únicamente en su cuenta personal.
¿Qué ocurre cuando esa persona cambia de cargo o deja la empresa?
Para prevenir ese problema, conviene conservar los entregables y documentar los procedimientos relevantes en espacios administrados por la organización. El objetivo no es copiar cada conversación, sino asegurar que el trabajo pueda continuar.
¿Conviene contratar la IA como empresa?
Nuestra recomendación es que la empresa contrate y administre las herramientas que incorpora de forma habitual a su operación, especialmente cuando intervienen varias personas, se procesa información interna o se producen entregables para clientes.
Es una recomendación de gestión, no una obligación general de comprar un plan determinado.
Tampoco significa elegir la alternativa más cara. Antes de contratar, proponemos revisar qué necesita realmente el negocio y qué puede resolver con las herramientas que ya tiene disponibles.
Lo importante es comprobar quién figura como cliente, quién administra los accesos y qué condiciones se aplican. Por ejemplo, ChatGPT Business ofrece un espacio de trabajo organizacional y controles de administración; eso no equivale simplemente a reembolsar una suscripción personal. OpenAI
Estas son las preguntas que recomendamos resolver antes de pagar:
- Contratación y accesos: Quién contrata, quién administra y cómo se incorporan o retiran usuarios.
- Información: Si los datos se utilizan para entrenar modelos, cuánto tiempo se conservan y cómo se eliminan.
- Resultados: Qué derechos reconoce el proveedor y qué restricciones o garantías establece.
- Continuidad: Cómo se guardan, comparten o recuperan los archivos y procedimientos relevantes.
- Costo total: Licencias, límites de uso, capacitación, revisión y posibles cargos adicionales.
Una cuenta empresarial no resuelve todo
Las condiciones pueden ser más adecuadas para el trabajo organizacional, pero deben revisarse producto por producto. OpenAI, por ejemplo, señala que no utiliza por defecto los datos de ChatGPT Business, ChatGPT Enterprise y otros servicios empresariales para entrenar sus modelos. También distingue las capacidades de conservación y administración disponibles. Que los datos no se usen para entrenar no significa que no se procesen o almacenen. OpenAI
Tampoco conviene asumir que contratar el servicio permite al empleador leer automáticamente todas las conversaciones. En ChatGPT Business, los historiales individuales no se comparten por defecto y las métricas de uso no equivalen a acceso completo a los chats. OpenAI Help Center
Por eso, recomendamos guardar los documentos finales y las instrucciones necesarias para repetir un proceso en los repositorios de la empresa, sin depender exclusivamente del historial de una herramienta.
¿De quién son los trabajos realizados con IA?
Esta pregunta requiere distinguir lo que permite el proveedor, la protección que reconoce la ley y los derechos que corresponden a cada participante.
Lo que establece el proveedor
El acuerdo empresarial de OpenAI dispone que, en la relación entre OpenAI y el cliente y dentro de lo permitido por la legislación aplicable, el cliente conserva los derechos sobre los contenidos que ingresa y es titular de los resultados. También advierte que estos pueden no ser únicos y que otros usuarios pueden recibir contenido similar. OpenAI
Esto ayuda a entender la relación contractual con la plataforma, pero no garantiza exclusividad ni resuelve, por sí solo, quién tiene los derechos entre el empleador, el trabajador y otros participantes.
Además, el mismo acuerdo exige al cliente contar con los derechos y permisos necesarios sobre los contenidos que proporciona. Contratar el servicio no autoriza a cargar materiales ajenos sin los permisos correspondientes. OpenAI
No todo resultado de IA está protegido por derechos de autor
El Departamento de Derechos Intelectuales de Chile, DDI, señala que un resultado creado autónomamente por IA no se considera una obra protegida por derechos de autor. En cambio, contempla la posibilidad de inscripción cuando se utiliza la IA para transformar una obra original propia o sobre la cual se tienen derechos, con evaluación caso a caso. Propiedad Intelectual
La consecuencia práctica es que no conviene prometer exclusividad sobre un contenido únicamente porque fue generado en una cuenta pagada. Tampoco corresponde asumir que una revisión superficial transforma cualquier resultado en una obra protegida: el criterio del DDI exige examinar cómo se utilizó la tecnología. Propiedad Intelectual
Para trabajos importantes —como contenidos que se venderán o se entregarán con compromisos de exclusividad—, recomendamos documentar los aportes humanos y revisar previamente qué derechos pueden ofrecerse.
La relación entre el trabajador y la empresa
La Ley 17.336 establece como regla general que el autor es el titular original del derecho. Existen reglas especiales según el tipo de obra, por lo que no es correcto concluir que todo contenido pertenece automáticamente a la empresa porque esta paga el sueldo o proporciona la herramienta. Biblioteca del Congreso Chile
El software tiene una regla específica: los derechos sobre programas computacionales producidos por dependientes en el desempeño de sus funciones laborales corresponden al empleador, salvo estipulación escrita en contrario. Esa regla no debe extenderse automáticamente a textos, diseños u otros trabajos. Propiedad Intelectual
Para contenidos relevantes, recomendamos revisar los contratos y precisar qué necesita la empresa: utilizar, modificar, publicar, distribuir o entregar el material a sus clientes. La misma precaución es útil al trabajar con profesionales externos.
Cuando se requiere una cesión de derechos, existen formalidades legales, como su otorgamiento mediante instrumento público o privado autorizado ante notario y su inscripción. Además, los derechos patrimoniales no deben confundirse con los derechos morales del autor, que la ley declara inalienables. Una frase genérica sobre «todo lo creado con IA» no sustituye ese análisis. Biblioteca del Congreso Chile
Usar una cuenta personal tampoco resuelve la titularidad
La identidad del titular de una cuenta no basta para determinar todos los derechos sobre un trabajo. Deben examinarse la creación, las funciones laborales, los acuerdos y las reglas legales aplicables. Biblioteca del Congreso Chile
Por separado, recomendamos resolver el problema operativo: qué archivos debe entregar la persona, dónde se guardan y cómo se documenta el procedimiento.
Tener acceso a los archivos, contar con autorización para utilizarlos y ser titular de los derechos son cuestiones que conviene revisar por separado.
¿Cómo lo están afrontando otras organizaciones?
Las experiencias documentadas ofrecen referencias útiles, aunque no prueban que todas las empresas deban adoptar el mismo modelo.
JPMorganChase ha optado por ofrecer una alternativa interna. Según informó en junio de 2025, su plataforma LLM Suite proporciona acceso a modelos de lenguaje en un entorno controlado para tareas como generar ideas y preparar borradores. JPMorgan Chase
La lección que proponemos trasladar a una pyme es sencilla: cuando existe una necesidad de uso, conviene ofrecer una alternativa evaluada en lugar de dejar la elección completamente en manos de cada persona.
PwC combina herramientas con capacitación. Su programa My AI incluye formación en uso responsable, preparación de instrucciones y liderazgo, junto con actividades prácticas para explorar aplicaciones laborales. PwC
Para una empresa pequeña, ese enfoque puede traducirse en sesiones con documentos de ejemplo y tareas reales, explicando qué se puede compartir y cómo comprobar los resultados.
En Chile, la Suseso formalizó una política institucional. El 13 de octubre de 2026 comunicó su aprobación, con criterios de confidencialidad, protección de datos, revisión humana y capacitación. Su enfoque mantiene la responsabilidad profesional en las personas que utilizan las herramientas. SUSESO. Gobierno de Chile
Es una experiencia del sector público, no una normativa que se aplique íntegramente a las pymes privadas. Su utilidad está en mostrar cómo una organización puede definir usos permitidos y responsabilidades.
Qué debe considerar un empleador en Chile
A la fecha de revisión de este artículo, 21 de octubre de 2026, la entrada en vigor de las principales modificaciones introducidas por la Ley 21.719 al régimen de protección de datos está prevista para el 1 de diciembre de 2026. No corresponde presentar esas disposiciones como si ya estuvieran plenamente vigentes. Biblioteca del Congreso Chile
Eso no significa que hoy no existan obligaciones. El artículo 154 ter del Código del Trabajo exige al empleador mantener reserva sobre la información y los datos privados del trabajador a los que accede con ocasión de la relación laboral. Biblioteca del Congreso Chile
Nuestra recomendación es incorporar el uso de IA a la revisión de los proveedores que reciben información de la empresa: qué datos necesitan, para qué los procesan y bajo qué condiciones.
También deben respetarse los límites del control laboral. La Dirección del Trabajo ha reiterado que las medidas de control deben considerar los derechos fundamentales de los trabajadores y superar un análisis de proporcionalidad en su aplicación concreta. Administrar herramientas empresariales no equivale a tener una autorización ilimitada para vigilar a las personas. DT - Dirección del Trabajo
Por dónde empezar sin crear una burocracia innecesaria
Proponemos comenzar con una conversación sobre los usos actuales y dejar por escrito algunas decisiones básicas.
Definir herramientas, tareas y datos autorizados. No basta con aprobar una marca. Conviene explicar para qué se utilizará, con qué cuenta y qué información no debe ingresarse sin una evaluación previa.
Asignar responsables de revisión. Cada proceso debería tener una persona capaz de comprobar el resultado. Recomendamos especial cuidado cuando intervienen decisiones laborales, compromisos con clientes, cálculos o documentos contractuales.
Acordar la entrega y conservación del trabajo. Los archivos finales, las instrucciones reutilizables y la documentación necesaria deberían quedar en los espacios definidos por la empresa. Esto debe contemplarse también cuando alguien cambia de función o termina su relación contractual.
Establecer cómo informar errores. Si se carga un archivo equivocado o se detecta una respuesta incorrecta, el equipo necesita saber a quién avisar y qué uso detener mientras se evalúa lo ocurrido.
Finalmente, recomendamos probar estas reglas con pocas tareas antes de ampliar el uso. La experiencia permitirá ajustar lo que resulta útil y descartar lo que agrega trabajo sin mejorar el resultado.
Incorporar IA también es una decisión de gestión
El empleador no necesita conocer cada detalle técnico de una plataforma. Sí necesita poder responder preguntas básicas: qué se utiliza, quién lo administra, qué información recibe y quién revisa el trabajo antes de que salga de la empresa.
Comprar una licencia puede ser parte de la solución. También lo son los contratos adecuados, la capacitación y la documentación de los procesos.
El objetivo no es que el equipo use más inteligencia artificial, sino que la utilice de una manera que la empresa pueda comprender, supervisar y sostener.
Información revisada al 21 de octubre de 2026. Este artículo ofrece orientación general y no sustituye la revisión jurídica de contratos, tratamientos de datos o situaciones laborales concretas. Las condiciones de los proveedores deben comprobarse al contratar y cuando se modifique el servicio.
