Cumplimiento laboral

¿Qué documentos laborales debe tener una pyme en Chile? Checklist actualizado 2026

Conoce qué documentos laborales debe mantener una pyme en Chile, cómo ordenarlos y qué revisar según su tamaño, jornada y actividad.

Pyme en Orden

En muchas pymes, la documentación laboral no está realmente perdida. El problema es que se encuentra repartida entre correos electrónicos, carpetas compartidas, computadores personales, archivadores físicos y conversaciones de WhatsApp.

El contrato está en un lugar, los anexos en otro, las liquidaciones en una carpeta diferente y el reglamento interno corresponde a una versión que nadie tiene claro si continúa vigente.

Mientras la empresa tiene pocos trabajadores, este sistema puede parecer suficiente. Sin embargo, a medida que se incorporan nuevas personas, cambian las jornadas, se firman anexos o aparecen nuevas obligaciones, mantener la documentación bajo control se vuelve más difícil.

Tener documentos guardados no significa necesariamente tener la documentación laboral ordenada.

Una gestión documental adecuada permite saber qué antecedentes existen, cuáles están vigentes, quién puede acceder a ellos, qué versiones son las actuales y qué documentos todavía están pendientes.

Esta guía presenta un checklist inicial para revisar la documentación laboral de una pyme en Chile. No es una lista universal ni reemplaza una revisión profesional, ya que las obligaciones pueden cambiar según el tamaño de la empresa, su actividad, sus riesgos, la modalidad de trabajo y las características de cada relación laboral.

¿Por qué una pyme necesita mantener su documentación laboral ordenada?

El desorden documental normalmente no aparece de un día para otro. Se produce por la acumulación de pequeñas decisiones:

Contratos enviados por correo que nunca se trasladaron a una carpeta central. Anexos pendientes de firma. Liquidaciones guardadas por mes, pero no asociadas claramente a cada trabajador. Documentos reemplazados sin identificar cuál es la nueva versión. Reglamentos internos que no representan los procesos actuales. Archivos con nombres como “contrato final”, “contrato final 2” o “contrato definitivo”. Antecedentes almacenados únicamente en el computador de una persona. Fechas de vencimiento controladas manualmente. Carpetas compartidas con más usuarios de los necesarios. Documentos de extrabajadores mezclados con los de trabajadores activos.

Estas situaciones pueden dificultar tareas habituales, como responder una consulta de un trabajador, preparar antecedentes ante una fiscalización, revisar una jornada, acreditar la entrega de información o identificar qué documento necesita actualizarse.

Una documentación ordenada debería permitir responder rápidamente:

¿Dónde se encuentra el contrato vigente de cada trabajador? ¿Qué anexos han sido firmados? ¿Qué documentos siguen pendientes? ¿Existe evidencia de entrega o recepción? ¿Qué reglamento interno está vigente? ¿Qué antecedentes tienen fecha de vencimiento? ¿Quién realizó la última modificación? ¿Qué personas pueden acceder a cada documento? * ¿Qué información debe conservarse después del término de una relación laboral?

¿Qué documentos laborales debe tener una pyme?

No existe una carpeta idéntica para todas las empresas ni para todos los trabajadores.

Un trabajador presencial, una persona con teletrabajo, un supervisor de faena y un trabajador con jornada parcial pueden requerir antecedentes diferentes.

Sin embargo, existen categorías documentales que conviene revisar en la mayoría de las pymes.

Documentos de la carpeta individual de cada trabajador

Contrato de trabajo

La carpeta debería contener el contrato vigente y permitir identificar claramente:

La fecha de inicio de la relación laboral. Las funciones o naturaleza de los servicios. El lugar o modalidad de trabajo. La jornada acordada. La remuneración. Los beneficios y condiciones relevantes. Las firmas o mecanismos de aceptación. La fecha del documento. * El estado de su registro, cuando corresponda.

No basta con tener una copia del contrato. La empresa debe poder identificar rápidamente si ese documento continúa vigente o si fue modificado mediante anexos posteriores.

Anexos y modificaciones

Los cambios relevantes de la relación laboral no deberían quedar solamente en correos electrónicos, mensajes o acuerdos verbales.

Conviene mantener ordenados los anexos relacionados con:

Cambios de funciones. Modificaciones de remuneración. Cambios de jornada. Cambios de lugar de trabajo. Incorporación de bonos o beneficios. Teletrabajo o trabajo a distancia. Modificaciones de horarios. Cambios contractuales. * Otras condiciones acordadas entre las partes.

La carpeta debería permitir conocer cuál fue el último anexo firmado, desde cuándo se aplica y de qué manera modifica el contrato original.

También es importante distinguir el estado de cada documento:

Preparado. Enviado. Pendiente de firma. Firmado. Registrado. Reemplazado. * Anulado.

Enviar un anexo por correo no significa necesariamente que el proceso se encuentre terminado.

Jornada y asistencia

Dependiendo de la jornada aplicable, puede ser necesario mantener:

Distribución de la jornada. Registros de asistencia. Turnos asignados. Cambios de horario. Acuerdos relacionados con jornadas especiales. Pactos de horas extraordinarias, cuando correspondan. Registros de atrasos y ausencias. Autorizaciones o respaldos de modificaciones temporales. * Antecedentes relacionados con descansos.

Los pactos de horas extraordinarias deben mantenerse actualizados mientras correspondan y estar disponibles para su revisión.

La empresa también debería verificar que la jornada registrada documentalmente coincida con la forma en que el trabajo se desarrolla realmente.

Remuneraciones y cotizaciones

La empresa debería mantener una estructura que permita consultar:

Liquidaciones de remuneraciones. Comprobantes de pago. Antecedentes utilizados para calcular remuneraciones variables. Bonos y comisiones. Información relacionada con descuentos. Comprobantes o respaldos previsionales. Registros de remuneraciones aplicables. Documentos asociados a anticipos u otros pagos.

No basta con tener una carpeta general por mes. Cuando sea necesario revisar la situación de una persona, sus antecedentes deberían ser fáciles de encontrar y relacionar.

Feriados, permisos, licencias y ausencias

También conviene conservar ordenadamente:

Solicitudes de feriado. Aprobaciones de feriado. Registro de días utilizados. Saldo disponible. Permisos legales o administrativos. Licencias médicas. Antecedentes de tramitación. Ausencias justificadas. * Comunicaciones relevantes entre la empresa y el trabajador.

Estos antecedentes deben manejarse con accesos restringidos, especialmente cuando contienen información personal o relacionada con la salud.

Seguridad y prevención de riesgos

Según la actividad y los riesgos asociados, la carpeta puede requerir:

Registros de inducción. Constancias de capacitación. Obligaciones de informar sobre riesgos. Entrega de elementos de protección personal. Acreditaciones para ingresar a faenas. Autorizaciones para operar determinados equipos. Certificados con fecha de vencimiento. Registros de medidas preventivas. Antecedentes relacionados con accidentes laborales, cuando corresponda. Registros de entrega de procedimientos o instructivos.

En empresas que trabajan para mandantes o ingresan a instalaciones de terceros, controlar vigencias y acreditaciones puede ser especialmente importante.

Documentos relacionados con teletrabajo

Cuando existe trabajo a distancia o teletrabajo, conviene revisar:

Contrato o anexo que establezca la modalidad. Lugar o lugares desde los cuales se prestarán los servicios. Distribución entre trabajo presencial y remoto. Mecanismos de supervisión o control. Jornada aplicable. Condiciones de desconexión. Herramientas y equipos entregados. Medidas de seguridad y salud. Registro del pacto, cuando corresponda. Comprobantes de entrega o devolución de equipos.

La modalidad de teletrabajo no debería implementarse solamente mediante un acuerdo informal o una autorización por correo.

Capacitaciones y comunicaciones obligatorias

Según las funciones y características de la empresa, también pueden ser necesarios:

Registros de capacitaciones. Listas de asistencia. Material entregado. Evaluaciones realizadas. Comunicaciones de protocolos. Constancias de recepción. Registros de inducción. Entrega de políticas internas. * Información sobre riesgos y medidas preventivas.

Cuando la empresa debe acreditar que comunicó una medida, un protocolo o un procedimiento, es importante conservar evidencia de esa comunicación.

Documentos asociados al término de la relación laboral

Cuando finaliza una relación laboral, la carpeta debería cerrarse de manera ordenada e incorporar los antecedentes correspondientes:

Carta o comunicación de término. Renuncia, cuando corresponda. Comprobantes de notificación. Finiquito. Certificados entregados. Comprobantes de pago. Devolución de equipos, llaves o credenciales. Eliminación de accesos. Entrega de información pendiente. Otros registros necesarios para mantener la trazabilidad.

Cerrar correctamente una carpeta es tan importante como crearla.

Un extrabajador no debería continuar apareciendo como activo ni mantener accesos a sistemas, correos, plataformas o información interna.

Documentos generales que debería revisar la empresa

Además de la carpeta individual de cada trabajador, existen documentos que pertenecen a la organización y deben mantenerse actualizados.

Reglamento Interno de Orden, Higiene y Seguridad

Las empresas que normalmente tienen 10 o más trabajadores permanentes deben contar con un Reglamento Interno de Orden, Higiene y Seguridad.

Este documento debe representar la realidad de la organización y considerar, entre otras materias:

Horarios y descansos. Obligaciones y prohibiciones. Normas de higiene y seguridad. Procedimientos internos. Medidas disciplinarias aplicables. Mecanismos de información. Normas relacionadas con acoso, violencia y convivencia laboral. Procedimientos que debe seguir la empresa. * Responsables o canales internos.

No es suficiente descargar un modelo genérico y guardarlo.

Su contenido debe ser coherente con las funciones, jornadas, riesgos y procesos reales de la empresa.

Un reglamento puede quedar desactualizado cuando:

Cambia la jornada de trabajo. Se implementa teletrabajo. Se crean nuevos cargos. Cambian los canales de denuncia. Se modifican responsabilidades internas. Se incorporan nuevos procesos. Cambian las instalaciones o los riesgos. Se actualizan protocolos.

En Pyme en Orden apoyamos la revisión del reglamento interno y la documentación laboral para detectar contenidos desactualizados, procedimientos incompletos y diferencias entre los documentos y la operación real.

Reglamento Interno de Higiene y Seguridad

Las empresas con menos de 10 trabajadores no deberían asumir que están liberadas de todas las obligaciones reglamentarias o preventivas.

También deben revisar la obligación de contar con un Reglamento Interno de Higiene y Seguridad y con los documentos preventivos correspondientes a su actividad.

La empresa debería identificar:

Qué reglamento le corresponde. Qué materias debe incluir. Cómo debe comunicarlo. Cómo acreditar su entrega. Cuándo debe actualizarse. Qué procedimiento debe seguir para su registro. * Quién será responsable de mantenerlo actualizado.

Documentación relacionada con la Ley Karin

La empresa también debe mantener antecedentes asociados a la prevención del acoso laboral, el acoso sexual y la violencia en el trabajo.

Dependiendo de su situación, debería revisar:

Protocolo de prevención. Procedimiento de denuncia e investigación. Canales para recibir denuncias. Responsables internos. Evidencia de comunicación a los trabajadores. Registros de capacitaciones. Acciones preventivas realizadas. Medidas de resguardo. Documentación de casos, cuando existan. Control de plazos. Registro de comunicaciones. Evidencias recibidas.

Los antecedentes asociados a una denuncia necesitan medidas especiales de confidencialidad, acceso restringido y trazabilidad.

No deberían permanecer dispersos en correos personales, carpetas abiertas o conversaciones informales.

Puedes profundizar en esta materia en nuestra sección sobre implementación de la Ley Karin y conocer el Canal de Denuncias para empresas.

Políticas y procedimientos internos

Según las características de la organización, también puede ser necesario revisar:

Políticas de protección de datos personales. Procedimientos de seguridad. Normas de uso de equipos y sistemas. Protocolos de teletrabajo. Procedimientos de entrega y devolución de activos. Políticas de confidencialidad. Matrices de responsabilidades. Registros de capacitación. Procedimientos ante incidentes. Medidas preventivas. Procedimientos para incorporar o desvincular trabajadores. Reglas de acceso a información sensible.

Estos documentos deberían estar conectados entre sí.

Un reglamento no debería mencionar un canal que nadie revisa, designar responsables que ya no trabajan en la empresa o establecer procedimientos que la organización no puede ejecutar.

¿Qué cambia según el tamaño y la actividad de la empresa?

La documentación necesaria depende de la realidad de cada organización.

Empresa con menos de 10 trabajadores

Debería revisar, al menos:

Contratos y anexos. Jornada y asistencia. Antecedentes de remuneraciones. Reglamento Interno de Higiene y Seguridad. Protocolo de prevención. Procedimiento para recibir denuncias. Evidencia de comunicación de documentos. Registros preventivos relacionados con su actividad. * Permisos de acceso a información laboral.

Empresa con 10 o más trabajadores permanentes

Además de las carpetas individuales, debe prestar especial atención a:

Reglamento Interno de Orden, Higiene y Seguridad. Reglamento de Higiene y Seguridad aplicable. Entrega y comunicación de los reglamentos. Registro de entrada en vigencia y modificaciones. Procedimientos disciplinarios. Obligaciones relacionadas con la Ley Karin. Registros de prevención y capacitación. Responsables internos. * Evidencias de implementación.

Empresa con teletrabajo

Debería mantener:

Contrato o anexo de teletrabajo. Condiciones del trabajo a distancia. Distribución entre presencialidad y trabajo remoto. Lugar desde el cual se prestan los servicios. Mecanismos de supervisión. Condiciones de desconexión. Registro del pacto cuando corresponda. Antecedentes de seguridad y salud. * Registro de equipos entregados.

Empresa que trabaja en faenas o para mandantes

Puede necesitar un mayor control sobre:

Contratos y anexos. Certificados de trabajadores. Acreditaciones. Capacitaciones. Exámenes ocupacionales aplicables. Entrega de elementos de protección personal. Vigencia de documentos. Antecedentes de subcontratación. Documentos solicitados por cada mandante. Autorizaciones para ingresar o realizar determinadas funciones.

En estos casos, un documento vencido puede impedir el ingreso de un trabajador a una faena o retrasar la prestación de un servicio.

Empresa que recibe una denuncia laboral

Debe identificar rápidamente:

Fecha de ingreso. Canal por el cual se recibió la denuncia. Personas responsables. Medidas de resguardo adoptadas. Plazos aplicables. Comunicaciones realizadas. Evidencias recibidas. Antecedentes de la investigación. Decisiones y medidas finales. Personas autorizadas para acceder al caso.

Esta información debe mantenerse protegida y separada de las carpetas de acceso general.

¿Cuánto tiempo debe conservarse la documentación laboral?

Como criterio general, la documentación laboral de trabajadores y extrabajadores debe conservarse durante un periodo que permita responder ante fiscalizaciones, consultas, reclamos u otras obligaciones.

La Dirección del Trabajo ha señalado que esta documentación debe conservarse, al menos, durante cinco años desde el término de la relación laboral.

Sin embargo, este criterio no debería aplicarse automáticamente a todos los antecedentes de la empresa.

Pueden existir obligaciones laborales, previsionales, tributarias, judiciales, contractuales o relacionadas con un procedimiento pendiente que justifiquen un plazo diferente.

Antes de eliminar documentos, conviene revisar:

El tipo de antecedente. La fecha de término de la relación laboral. La existencia de reclamos o procedimientos pendientes. Las obligaciones previsionales. Las posibles fiscalizaciones. Los requerimientos de clientes o mandantes. Las políticas internas de conservación. La presencia de información personal o sensible. * La existencia de procesos judiciales o administrativos.

La empresa también debería definir quién puede autorizar la eliminación y cómo quedará registrada esa acción.

¿Se pueden mantener los documentos laborales digitalmente?

Sí. La documentación laboral puede gestionarse y conservarse mediante sistemas electrónicos, siempre que el mecanismo utilizado cumpla las exigencias correspondientes.

Digitalizar no consiste solamente en escanear un documento y subirlo a una carpeta.

Un sistema ordenado debería permitir:

Identificar al trabajador. Reconocer el tipo de documento. Consultar la versión vigente. Mantener un historial de cambios. Controlar accesos. Descargar los antecedentes. Identificar quién realizó una acción. Proteger la integridad de la información. Mantener disponibilidad ante una revisión. Conservar evidencia de firma, entrega o aceptación. Controlar fechas de vigencia. Diferenciar trabajadores activos y extrabajadores.

Una carpeta digital desordenada puede reproducir exactamente los mismos problemas de un archivador físico.

La diferencia no está únicamente en utilizar papel o archivos digitales. Está en contar con una estructura clara, responsables, permisos y controles.

Errores frecuentes en la gestión documental laboral

Mantener varias versiones del mismo documento

Cuando existen archivos llamados “final”, “último”, “corregido” y “definitivo”, aumenta el riesgo de utilizar una versión equivocada.

Cada documento debería tener una versión vigente claramente identificada y un historial de versiones anteriores.

Guardar antecedentes en cuentas personales

La documentación laboral no debería depender del correo electrónico, computador o almacenamiento personal de un trabajador administrativo.

Cuando esa persona cambia de función o deja la empresa, parte de la información puede quedar inaccesible.

No controlar documentos pendientes de firma

Enviar un anexo no significa que haya sido firmado.

La empresa debería distinguir entre:

Documento preparado. Documento enviado. Documento pendiente. Documento firmado. Documento registrado. Documento reemplazado.

No conservar evidencia de entrega

Cuando un reglamento, protocolo o política debe comunicarse, conviene mantener evidencia de esa entrega o puesta a disposición.

No basta con asumir que todos conocen el documento porque está disponible en una carpeta compartida.

Dar acceso completo a todas las personas

No todas las personas necesitan revisar contratos, remuneraciones, licencias médicas o antecedentes de denuncias.

Los accesos deberían definirse según la función de cada usuario:

Administración. Recursos humanos. Supervisión. Prevención de riesgos. Asesoría externa. Gestión de denuncias. * Lectura limitada.

No controlar fechas de vencimiento

Los documentos con vigencia no deberían revisarse únicamente cuando un mandante los rechaza o cuando se necesita presentar un antecedente.

Es preferible contar con alertas que permitan solicitar la renovación con anticipación.

Mezclar trabajadores activos y extrabajadores

Cuando no existe un procedimiento de cierre, los extrabajadores pueden seguir apareciendo en nóminas, reportes o carpetas operativas.

La empresa debería separar claramente:

Trabajadores activos. Trabajadores suspendidos o ausentes. Extrabajadores. Documentación histórica.

Mantener reglamentos desconectados de la operación

Un reglamento puede estar correctamente redactado, pero ser difícil de aplicar porque:

Menciona cargos que ya no existen. Establece canales que nadie revisa. Designa responsables que cambiaron. Describe jornadas diferentes a las actuales. No considera el teletrabajo. No incorpora procesos recientes. * Contradice otros documentos internos.

En estos casos, la empresa tiene un documento, pero no necesariamente un procedimiento funcional.

Excel, Google Drive o una plataforma documental

No todas las empresas necesitan implementar inmediatamente un sistema especializado.

La herramienta adecuada dependerá de la cantidad de trabajadores, documentos, usuarios y procesos.

Cuándo puede ser suficiente una carpeta compartida

Una estructura de carpetas puede funcionar cuando:

La empresa tiene pocos trabajadores. Existen pocos tipos de documentos. Una sola persona administra la información. No hay demasiados vencimientos. Los accesos son simples. Se utiliza una nomenclatura definida. * Se mantienen respaldos.

Aun así, debería evitarse el almacenamiento en cuentas personales.

Cuándo puede ayudar una planilla Excel

Una planilla puede complementar las carpetas para controlar:

Documentos existentes. Antecedentes faltantes. Fechas de emisión. Fechas de vencimiento. Estado de firma. Responsable del seguimiento. Ubicación del archivo. Observaciones.

El problema aparece cuando varias personas modifican la planilla, los documentos cambian de ubicación o el estado registrado deja de coincidir con la realidad.

Cuándo evaluar una plataforma documental

Una plataforma comienza a tener sentido cuando la empresa necesita:

Administrar varios trabajadores. Controlar diferentes tipos de documentos. Configurar fechas de vigencia. Recibir alertas. Mantener historial de versiones. Separar permisos por rol. Descargar carpetas. Generar reportes. Revisar documentos pendientes. Mantener trazabilidad de las acciones. Controlar documentación por faena. Diferenciar trabajadores activos e inactivos.

El Portal Documental de Pyme en Orden permite organizar trabajadores, documentos, vigencias, alertas, historial y permisos dentro de un mismo entorno.

Una plataforma ayuda a ordenar y controlar la información, pero no reemplaza la responsabilidad de la empresa de identificar qué documentos necesita y mantenerlos actualizados.

Cómo comenzar a ordenar la documentación laboral

No es necesario resolver todo en un solo día. La empresa puede comenzar mediante un proceso gradual.

1. Crear un inventario

Preparar una lista de:

Trabajadores activos. Extrabajadores cuya documentación debe conservarse. Tipos de documentos utilizados. Reglamentos y políticas vigentes. Certificados con vencimiento. Registros obligatorios. Documentos pendientes. Plataformas y carpetas donde se almacena información.

2. Definir una ubicación oficial

La empresa debe decidir dónde se almacenará oficialmente la documentación.

Puede organizarse por:

Trabajador. Tipo de documento. Área. Faena. Año. Estado. * Fecha de vencimiento.

La estructura debe ser comprensible para más de una persona.

3. Identificar las versiones vigentes

Por cada contrato, anexo, reglamento o política, se debería determinar:

Cuál es la versión actual. Desde cuándo está vigente. Qué versiones fueron reemplazadas. Quién aprobó el cambio. Si fue comunicado o firmado. Si necesita registro.

4. Construir una matriz documental

La matriz puede contener:

Nombre del trabajador. Tipo de documento. Fecha de emisión. Fecha de vencimiento. Estado. Responsable. Ubicación. Observaciones.

5. Definir permisos

La empresa debería establecer quién puede:

Ver documentos. Cargar archivos. Modificar información. Descargar carpetas. Eliminar documentos. Revisar remuneraciones. Acceder a información sensible. Gestionar denuncias.

6. Programar revisiones periódicas

Una revisión mensual o trimestral permite detectar:

Documentos vencidos. Anexos pendientes. Carpetas incompletas. Trabajadores inactivos. Cambios de responsables. Reglamentos desactualizados. Accesos que deberían eliminarse. Documentos sin evidencia de entrega.

7. Documentar el proceso

La empresa debería establecer una forma definida de:

Incorporar trabajadores. Actualizar contratos. Solicitar antecedentes. Registrar entregas. Renovar certificados. Cerrar carpetas. Conservar información. Eliminar accesos. Reemplazar versiones. Autorizar la eliminación de documentos.

De esta manera, el orden no dependerá exclusivamente de la memoria de una persona.

Checklist inicial de documentación laboral

Esta lista sirve como punto de partida y debe ajustarse a la realidad de cada empresa.

Carpeta individual del trabajador

Contrato de trabajo vigente. Anexos y modificaciones. Evidencia de firma o aceptación. Registro electrónico cuando corresponda. Información de jornada. Registros de asistencia. Pactos de horas extraordinarias vigentes. Liquidaciones de remuneraciones. Comprobantes de pago. Antecedentes previsionales. Registro de feriados. Permisos y ausencias. Licencias médicas con acceso restringido. Registros de capacitación. Información sobre riesgos. Entrega de elementos de protección personal. Acreditaciones necesarias. Documentación de teletrabajo. * Antecedentes del término de la relación laboral.

Documentación general de la empresa

Reglamento interno aplicable. Evidencia de entrega o comunicación. Registro de entrada en vigencia y modificaciones. Protocolo de prevención relacionado con la Ley Karin. Procedimiento de denuncia e investigación. Canales de denuncia definidos. Responsables identificados. Políticas internas vigentes. Matriz de documentos y vencimientos. Registros preventivos. Permisos de acceso definidos. Sistema de respaldo. Procedimiento para cerrar carpetas. Calendario de revisión periódica. Registro de versiones vigentes. Procedimiento de conservación y eliminación.

Preguntas frecuentes

¿Desde cuántos trabajadores se necesita Reglamento Interno de Orden, Higiene y Seguridad?

Las empresas que normalmente tienen 10 o más trabajadores permanentes deben confeccionar un Reglamento Interno de Orden, Higiene y Seguridad.

Además, las empresas con menos de 10 trabajadores deben revisar su obligación de contar con un Reglamento Interno de Higiene y Seguridad y con la documentación preventiva que corresponda.

¿Se pueden guardar los documentos laborales digitalmente?

Sí. La documentación laboral puede gestionarse y conservarse electrónicamente cuando el sistema utilizado cumple las exigencias correspondientes.

La empresa debe procurar la disponibilidad, integridad, trazabilidad y seguridad de la información.

¿Cuánto tiempo deben guardarse los documentos laborales?

Como criterio general, la documentación laboral debe conservarse, al menos, durante cinco años desde el término de la relación laboral.

Antes de eliminar antecedentes, deben revisarse otras obligaciones legales, previsionales, tributarias, judiciales o contractuales que puedan exigir un plazo diferente.

¿Qué debe contener la carpeta de un trabajador?

Debería contener los documentos que permiten acreditar y gestionar la relación laboral: contrato, anexos, jornada, remuneraciones, feriados, permisos, capacitaciones, antecedentes preventivos y documentación de término, según corresponda.

La lista exacta dependerá de las funciones, la modalidad de trabajo, los riesgos y la actividad de la empresa.

¿Quién debería acceder a la documentación laboral?

Solamente las personas que necesitan esa información para cumplir sus funciones.

Los contratos, remuneraciones, licencias médicas, datos personales y antecedentes de denuncias no deberían quedar disponibles para usuarios que no necesitan revisarlos.

¿Qué ocurre cuando un contrato o anexo está desactualizado?

Primero debe revisarse qué condiciones se encuentran realmente vigentes y si existe una diferencia entre el documento y la manera en que se desarrolla el trabajo.

Dependiendo del caso, puede ser necesario preparar un anexo, actualizar registros o solicitar una revisión profesional.

¿Cómo se controlan los documentos con fecha de vencimiento?

La empresa puede utilizar una matriz con fechas y responsables, alertas de calendario o una plataforma que identifique documentos vigentes, próximos a vencer y vencidos.

Lo importante es realizar el seguimiento antes de la fecha de vencimiento.

¿Una plataforma documental garantiza el cumplimiento laboral?

No.

Una plataforma ayuda a organizar información, controlar vigencias, separar permisos y mantener trazabilidad.

El cumplimiento también depende de que la empresa identifique correctamente sus obligaciones, prepare documentos adecuados, los comunique, los aplique y los mantenga actualizados.

El orden documental debe convertirse en un proceso

Ordenar documentos no consiste únicamente en crear carpetas más bonitas.

El objetivo es que la empresa pueda identificar qué antecedentes tiene, cuáles faltan, qué versiones están vigentes, quién puede acceder a ellas y qué acciones deben realizarse dentro de plazo.

Una pyme que controla su documentación puede responder con mayor claridad ante solicitudes internas, modificaciones contractuales, vencimientos, fiscalizaciones o procesos de crecimiento.

En Pyme en Orden podemos apoyar a tu empresa mediante una revisión de cumplimiento laboral, la actualización de su reglamento interno y documentación laboral o la implementación de un Portal Documental para centralizar trabajadores, documentos, vigencias e historial.

También puedes solicitar un diagnóstico para revisar el estado actual de la documentación y definir qué conviene priorizar.